OVRSEA se dirige cada mes a sus clientes para mantenerles al día sobre la  actualidad del transporte y de la logística, e informarles de  los futuros desafíos del sector. En esta ocasión Thierry Berger -responsable de la logística en la empresa suiza CVL Cosmetics- nos explica los problemas que se producen en la producción y exportación de productos de lujo  tras la crisis derivada de la Covid-19… Un alegato a favor de la flexibilidad.

¡Hola, Thierry! ¿Puede empezar por presentarse?

Soy responsable de logística en CVL Cosmetics y en concreto de la sede de logística de la empresa en Vétroz (Valais). Hace cinco años me integré a Valmont después de una trayectoria profesional totalmente atípica: cocinero de oficio, trabajé en varios restaurantes antes de reorientarme en la logística... que tiene muchos aspectos en común con la cocina.

Háblenos de CVL Cosmetics…

CVL Cosmetics es una empresa suiza creada hace más de 30 años. En la actualidad cuenta con casi 300 empleados en todo el mundo. Es la casa matriz de la marca Valmont y en ella se producen los productos de la gama Valmont: “Elixir des Glaciers” y los perfumes “Storie Veneziane”. Estamos presentes en todo el mundo - América del Norte, Asia, Oriente Medio y, por supuesto, Europa - a través de ocho filiales que se encargan de vender nuestros productos a los distribuidores, las SPA o por medio de nuestras Casas Valmont.

¿Cuáles son sus características en materia de logística y transporte?

Nuestro sistema es muy completo, vamos de lo micro a lo macro y todo ello de manera ¡totalmente multimodal! Tenemos cinco tipos de flujo:

  • El transporte interior en Suiza;
  • Las importaciones de artículos de embalaje, como los estuches y las cajas desde Francia, Italia o Asia hacia nuestra sede de logística Suiza. Es decir, realizamos aproximadamente un 70% en transporte terrestre, un 25% de transporte  marítimo y un 5%  aéreo;
  • La entrega de estos artículos de embalaje a nuestros laboratorios proveedores en Suiza, Francia o Italia;
  • El reenvío de los productos acabados a nuestro centro suizo;
  • La exportación internacional de los productos terminados, un 75% se realiza mediante transporte aéreo ya que  se trata de productos de lujo.

¿El transporte marítimo no es una opción preferente para ustedes?

No. Salvo para la importación de artículos de embalaje. En primer lugar, porque los plazos se han hecho demasiado largos, lo que obligaría a las filiales a aumentar sus existencias para paliar los retrasos del transporte. Con el marítimo perderíamos un mes y medio y estaríamos obligados a tener contenedores Reefer. En definitiva, poco beneficio con demasiadas variables. Para nosotros, el transporte marítimo no es compatible con la exigencia de flexibilidad.

Con flujos tan variados entre el transporte nacional y el internacional, y en este difícil contexto, ¿para usted es indispensable la flexibilidad ?

Cuando se hace este trabajo, hay que ser extremadamente flexible, polivalente y tener una agenda de contactos amplia, ya que ningún actor podrá ofrecerle todas las soluciones de transporte. ¡Y quizás la flexibilidad también esté en nuestro ADN suizo de independencia! No quiero encerrarme en una sola relación. En cualquier caso, actualmente es necesario demostrar el máximo de agilidad. ¡Por ejemplo, me ha tocado organizar transportes de última hora en taxi o en bicicleta!

Pero, cuando se habla de importación y exportación, ¿cómo garantizar actualmente la flexibilidad ?

Todo está en juego a nivel de la capacidad de prestación de servicios a un tiempo preciso. El precio, lo sufrimos. ¿Luchar por ganar un 10%? En mi opinión no vale la pena. Mi prioridad es la calidad del servicio. De manera que, si es necesario partir de Génova y no de Róterdam para cumplir los plazos, hay que hacerlo. Estos tiempos  imponen hacer concesiones.

¿Cómo encara los próximos meses y este año 2022?

Hay algunos indicios para ser optimistas. Nuestra actividad volvió comenzó bastante bien y las previsiones para el primer trimestre de 2022 son buenas. Ciertamente la Covid comienza a perder impacto, pero hay que aceptar que, tras dos años de crisis, no se logre un regreso a la normalidad en unos meses. Sin embargo, hay un pequeño problema en relación con la producción China, he constatado una ligera degradación pues no todas las fábricas parecen reiniciar su actividad normalmente después del Chinese New Year. Por último, estoy muy pendiente de la situación geopolítica en Europa oriental. Debemos tenerla presente.

¿Cómo han cambiado estos dos años la forma en que trabajan?

Estamos más atentos, más en contacto con lo que sucede. Observamos más, vemos más allá de la actividad para elevarnos más. El otro beneficio de este período Covid es que hemos fortalecido nuestras redes, participado en seminarios, leído más... En pocas palabras, hemos aumentado nuestro nivel de conocimiento del mercado. Finalmente, este trabajo se ha vuelto más interesante. Cotidianamente nos convertimos en actores estratégicos.

En esencia, ¿qué consejos le daría a otros expedidores?

Flexibilidad y capacidad de respuesta y escucha. Tomar distancia y constituirse una muy buena red permite tener capacidad de respuesta en el transporte. No es posible saberlo todo, por ello hay que obtener el conocimiento en aquellos que lo tienen y, por lo tanto, multiplicar los contactos. Ser ágil implica nunca limitarse a un molde o a relaciones rígidas.